«Tras varios abortos y un nacimiento prematuro de mi peque en la semana 33 por desprendimiento de placenta, un test de embarazo dió positivo 9 meses después sin esperarlo. No dudé un segundo en que Bea fuera la primera persona con la que compartirlo. El camino iba a ser (y fue) difícil, quién mejor que ella para transitarlo de la mano de su sabiduría y profesionalidad.»