atencion temprana y familia

ATENCIÓN TEMPRANA CON ENFOQUE EN LA FAMILIA: JUNTOS PERO CON ROLES CLAROS

En la Atención Temprana, la familia no debe ser nunca un mero espectador pasivo: es parte esencial, imprescindible, del desarrollo integral de las criaturas, y como tal ha de ser parte también esencial del proceso de apoyo al desarrollo que supone la atención temprana. Es fundamental el papel de la familia en la atención temprana, de hecho.

La familia (especialmente la madre, padre, hermanos y otros convivientes con el núcleo familiar) es quien mejor conoce a su hijo o hija, sus gustos, sus emociones, su manera de aprender y su forma única de relacionarse con el mundo. Desde su entorno familiar y cotidiano más temprano se construye una parte insustituible del desarrollo del bebé y niño o niña, un parte que dará base a todo lo que llegará después a lo largo no sólo de su infancia, sino también de su vida adulta.
Así de fundamental es el rol familiar, que debe estar enfocado al conocimiento, escucha, comunicación mutuas y construcción de la seguridad emocional.

Como profesionales, nuestro papel es otro; se trata de apoyar, orientar y ofrecer herramientas. Dar informaciones veraces y opciones ajustadas al conocimiento que la familia nos transmite unido al que nosotros tenemos. Pero siempre respetando que la vida diaria y las decisiones pertenecen a la familia.
Los equipos profesionales aportamos conocimientos técnicos y estrategias; la familia aporta su vínculo, sus valores y su experiencia instintiva, emocional y diaria con el niño o la niña dentro del rol que le corresponde y que debe salvaguardar.

 

Es fundamental entender este equilibrio que exige un reparto de papeles claro:

La familia sostiene y nutre el día a día, construye sus relaciones y comunicación cuidando el bienestar emocional y familiar que serán base del desarrollo y de cualquier apoyo que pueda recibir el mismo en su criatura.

El profesional diseña, guía y adapta el plan de intervención según las necesidades observadas, manteniendo objetividad y siendo independiente emocionalmente para evaluar y planificar de forma ajustada.

Se trata de un trabajo en paralelo, con un puente de comunicación constante, y entendiendo que cada parte de este equipo que formamos tiene un rol que ocupa su espacio y atiende a su propósito.
Debemos evitar pretender sustituirnos mutuamente, ya que entonces será el niño o niña quien no recibirá los beneficios del apoyo que necesita, y correremos el riesgo de poner en peligro tanto las dinamicas familiares como el trabajo terapeutico.

Si entendemos y apreciamos la importancia de cada uno (equipo de asesoria y terapeutas, y familia) conseguiremos una intervención sea más coherente, respetuosa tanto con el niño o niña como con quienes le apoyamos, y eficaz.

Recordemos siempre: en la intervención de atención temprana, el verdadero centro es el niño o la niña, sus necesidades como individuo y como parte de un sistema familiar. Y todos los demás, las personas adultas que le apoyamos y rodeamos (asesores, terapeutas y familia) hemos de construir un círculo de apoyo que logre que las líneas individuales se unan en sus propios colores para crear ese círculo que la criatura necesita que dibujemos.

Por eso la atención temprana centrada en la familia no puede ni debe convertir a la familia en terapeutas, pero la atención temprana del profesional no puede existir si no es con la familia. Por ello debemos tener muy claro el papel de la familia en la atención temprana.

Bea Ayudaparafamilias.es

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