Las familias se sienten juzgadas

QUIEN JUZGA UNA CRIANZA…

Hace unos días os dejaba por aquí un post en el que hablaba de la pésima costumbre de juzgar las crianzas, y ha habido quien ha criticado este post porque consideran que hay que guiar a las familias por el bien de las criaturas. 

Y entiendo el concepto, pero es importante distinguir cosas. 

Las opiniones pesan.

Seguro que alguna vez una opinión os ha pesado, la habéis sentido incluso como un ataque o una forma de haceros sentir menos valiosos. Quizás después habéis podido ver en el fondo de esa opinión una expresión de cariño, un gesto de ayuda o protección. Pero de entrada… seguramente os habéis sentido cuestionados más que ayudados. 

Imaginad que esa opinión os la lanzan sobre algo tan básico, tan primitivo, tan esencial como el cuidado de vuestros hijos. De esas criaturas que habéis traído a vuestra vida y que suponen el todo en vuestra vida de algún modo. 

¿Qué es juzgar y qué es aportar?

Cuando alguien nos dice: “sobreproteges a tu hijo”, ¿qué mensaje estamos recibiendo? ¿Es un mensaje que suma y ayuda en nuestra situación o una carga que nos hace culpables de algo que no está bien? ¿Sentimos a esa persona a nuestro nivel y en una comunicación abierta? ¿O le sentimos por encima de nosotros y juzgando algo tan importante como es nuestra crianza?

¿Realmente creemos que cuando trasladamos algo desde el juicio a los demás estamos haciendo una comunicación constructiva y que suma algo a la vida de esas personas?

Porque yo tengo la firme convicción de que no. 

Existe una diferencia enorme entre juzgar a otros (que es básicamente trasladar una opinión personal basada en lo que sentimos nosotros respecto a algo o alguien) y aportar a los demás. 

Este último acto implica recoger realmente la información posible de la situación, escuchar a la persona que tenemos enfrente, entender (aunque no compartamos) a esta persona o situación y ser capaces de objetivar todo esto, alejándolo de lo que nosotros haríamos, creemos o sentimos. Aportando, escuchas abiertamente y no hablas desde el deseo de que la persona o situación te obedezca. 

Y aportar sí que suma. Porque juzgar resta… 

¿Tanto se juzga en la crianza?

¡¡SI!!

Cuando creé el post y el video de hace unos días no había leído el estudio que  recoge que más del 86% de las madres y padres españoles se sienten juzgados por su forma de criar. Estudio que Biomecanics había realizado dentro de su campaña “El pasillo de la duda” (https://www.biomecanics.com/spain/es/elpasillodeladuda) Es una cifra totalmente desoladora. 

Hablamos de millones de personas que sienten que deben responder a lo que otros (conocidos o desconocidos) consideran que deben hacer en la crianza de sus propias criaturas. Pero es que la cifra de personas que sienten que los demás creen que pueden (y deben) opinar sobre las crianzas ajenas asciende a un increíble 92%. 

Y si hay un 92% de personas de la muestra tomada que siente que los demás se creen con derecho a opinar… ¿no creeis que será porque así se lo hacen notar los “opinadores” en el día a día? 


El ejemplo.

En mis redes, una persona me dijo algo así como: y si el niño tiene ya 8 años o 10, ¿podemos decirle a los padres que lo sobreprotegen o aún esperamos más? Para mi este mensaje es una muestra más de lo poco conscientes que somos de cuánto juzgamos y lo que supone en realidad hacerlo.

Si queréis juzgar a los demás, aún sabiendo que ni les va a ayudar en su crianza, ni ayudará a sus criaturas, ni ayudará a vuestra relación con esas personas, no esperéis a los 8 años del pequeño. Empezad si queréis incluso antes de que nazca. Porque realmente será negativo, sin más. 

Si queréis aportar, apoyar y ayudar desde la escucha, la validación de esa familia, el respeto y la comprensión… tampoco esperéis, por favor. Porque eso sí que será positivo y, como veis, las familias necesitan mucho más de eso y menos juicios.